Dorsales de leyenda

Dorsales de Leyenda
Temporada
2009

Dorsales de Leyenda

Biografía

El Dorsal de Leyenda es la distinción máxima que el Sevilla FC otorga a sus ex jugadores. Desde su instauración en junio de 2009 bajo la presidencia de José María del Nido, han sido once los jugadores, todos ellos inolvidables, distinguidos: Juan Arza, José María Busto, Marcelo Campanal, Ignacio Achucarro, Antonio Valero, Paco Gallego, Enrique Lora, Curro Sanjosé,  Antonio Álvarez, Enrique Montero Y Pablo Blanco.

Con esta distinción el Sevilla FC pretende dar realce al pasado glorioso de los homenajeados y reconocer en vida los méritos y la carrera deportiva de aquellos que con su compromiso y entrega insuflaron dieron grandeza al club.

Pablo Blanco recibe el Dorsal de Leyenda de manos de José Castro
Temporada
2018

PABLO BLANCO, XI DORSAL DE LEYENDA

Biografía

Pablo José Blanco Blanco, (16 de diciembre de 1951), conocido como Pablo Blanco, llegó al Sevilla FC en la campaña 67/68, siendo un juvenil que pisaba fuerte en el Don Bosco. Aterrizó en la cantera nervionense de la mano de Casto Ríos y su especial habilidad para detectar talentos. Ese fue el comienzo de una trayectoria ininterrumpida de cinco décadas, hasta 1984 como jugador, y más tarde como miembro de la secretaría técnica y director de los escalafones inferiores del Sevilla FC.

Talento, en el césped y en los despachos, al servicio del Sevilla FC

Decir Pablo Blanco es decir Sevilla FC, o al menos el Sevilla FC de los últimos cincuenta años. Sus ojos han visto al Sevilla FC en las oficinas de San Miguel, de la calle Harinas y del estadio. Sus ojos han llorado las pérdidas de su compañero Pedro Berruezo y de su canterano Antonio Puerta. Sus ojos han visto descensos y ascensos, épocas muy duras y épocas de bonanza y títulos, así como han reclutado a una amplia nómina de talentosos jugadores que han hecho de la cantera del Sevilla FC una de las más prestigiosas del mundo.

Blanco debutó en el Sevilla FC en la temporada 71/72, jugando 13 temporadas consecutivas en el primer equipo, en las que se desempeñó tanto como defensa como centrocampista. Le tocó vivir una época de mediocridad deportiva, incluso jugando en Segunda, pero en sus últimos años, con equipo de Manolo Cardo, vivió uno de los mejores periodos futbolísticos del Sevilla FC en las cuatro últimas décadas del pasado siglo. Tras colgar las botas, fue reclutado por el entonces secretario técnico Ángel Castillo como su adjunto, continuando con Santos Bedoya y asumiendo ya la dirección de la cantera con la llegada de Luis Cuervas a la presidencia del club, junto a Pepe Alfaro, quedando ya al mando en solitario a comienzos de los noventa, cuando Alfaro decidió dar el paso de entrenar al División de Honor.

‘One club man’

Hombre de un solo club, pues quiso poner punto final a su carrera a los 33 años, el nombre de Pablo Blanco ha quedado grabado con letras de oro en la historia del Sevilla FC por la bravura y la entrega de su fútbol, verdadero emblema de los valores de la casta y el coraje que históricamente han definido al club de Nervión. Blanco, además, tiene el honor de ser el segundo jugador que más partidos oficiales ha disputado con el primer equipo, un total de 415, superado la pasada campaña por Jesús Navas, precisamente uno de sus muchos descubrimientos en su etapa como director de los escalafones inferiores.

José Castro junto a Enrique Montero
Temporada
2017

Enrique Montero, X Dorsal de leyenda

Biografía

Enrique Montero (El Puerto de Santa María, Cádiz, 1954) fue uno de los referentes de la escuela sevillana entre la segunda mitad de la década de los 70 y la de los 80 del pasado siglo, dando sus mejores años de fútbol al Sevilla FC. Montero, llegó a Nervión de juvenil, teniendo un paso casi fugaz por el Sevilla Atlético. Debido a sus magníficas condiciones futbolísticas y a su manera primorosa de jugar a la pelota, Santos Bedoya lo aupó pronto al primer equipo. El gaditano militó en el Sevilla FC 13 temporadas, diez de ellas de forma consecutiva de rojiblanco, al ser cedido al principio dos años al San Fernando. Sumó nada menos que 338 partidos con la camiseta nervionense y ofreció muchas tardes de ensueño a los aficionados sevillistas.

Montero, que no era muy goleador (marcó un total de 52 goles), empezó de delantero centro, pero su perfil de calidad por arrobas le hizo bajar a la demarcación de centrocampista; le faltaba campo para desbordar su gran calidad y para servir a sus compañeros balones claros de gol. Podía parecer algo pausado desde la grada, pero sus cualidades le proporcionaban un tempo futbolístico que lo mismo regalaba quiebros en un palmo de terreno y regates en corto, que enviaba -gracias a su gran visión de juego y a su técnica depurada- pases precisos para crear ocasiones de gol en el área rival. Su fútbol era un espectáculo que levantaba a la afición de sus asientos y siempre ofrecía recitales plenos de imaginación y goles de bella factura. Con Manolo Cardo -Banquillo de Oro del club sevillista- disputó dos UEFAS seguidas.

Mereció mejor trayectoria con la selección española

De los mejores centrocampistas de arte del Sevilla en toda su historia durante una década, Montero no pudo trasvasar su gran calidad a la selección española al ser muy castigado por las lesiones. Sólo fue internacional en tres amistosos. España se perdió al que hubiera aportado una impronta distinta al combinado nacional en el esperado Mundial 82 disputado en nuestro país, que transcurrió con más pena que gloria para los pupilos entrenados por Santamaría.

Con todo, el recuerdo más amargo, que truncaría en parte la trayectoria del gaditano fue la tarde en el Trofeo Carranza en unas semifinales ante el Palmeiras brasileño que el Sevilla ganó con un contundente 5-0. El defensa brasileño Polozi, quizá desesperado por los gambeteos imposibles de Montero, le propinó una entrada alevosa que le produjo una gravísima lesión, rompiendo varios ligamentos de una de sus rodillas. Nefasta jornada al pie de su bahía natal, unida al hecho de que el FC Barcelona, admirado con el juego del sevillista, se comentó que lo tenía hecho con el Sevilla para incorporarlo a sus filas. Dónde podría haber llegado Enrique Montero, jugando en un grande, pero eso ya quedó en el terreno del deseo y no en el de la realidad.

Clase y finura

Podía parecer un jugador frágil, pero el portuense tuvo una constancia a prueba de bomba tras pensar el sevillismo que podría haber perdido de forma definitiva al fino jugador gaditano. La recuperación no fue fácil, realizó un duro trabajo y demostró que no se daba por vencido. Se puso de nuevo al nivel de sus compañeros y volvió por sus fueros. Militó en el Sevilla hasta 1986 y se puede decir que fue uno de los jugadores de más clase de los últimos 30 años. Después jugó en el Cádiz cuatro temporadas más hasta 1990. Montero -además del escudo sevillista- tiene en su pecho el escudo de oro del Sevilla FC, como brillante colofón a su excelente carrera futbolística. Su visión de juego y su arte con el balón en los pies permanecerán siempre en la memoria de la afición nervionense.

Antonio Álvarez, IX Dorsal de Leyenda
Temporada
2016

Antonio Álvarez, IX Dorsal de Leyenda

Biografía

Antonio Álvarez Giráldez (Marchena, Sevilla, 10-abril-1955) no tenía pensado de chaval dedicarse al fútbol profesional, pero la vida le tenía reservado un sitio estelar. Disfrutó media vida en el Sevilla FC -30 años- entre jugador, entrenador y miembro de la secretaría técnica. En su posterior vuelta al club es director de la Escuela de Fútbol Antonio Puerta y embajador de la Fundación del Sevilla FC. Fue Mariscal y Káiser de las áreas en sus años de futbolista. Disputó 370 partidos de sevillista -de los casi 600 de jugador- y está en el top10 de la historia del club. 13 temporadas. Tras retirarse de corto con 40 años, fue 2º entrenador de once técnicos y, como primer espada, logró una previa de Champions y una Copa del Rey. Sus recuerdos siempre superarán sus 'espinitas': no haber tocado plata como futbolista -sí en cambio como entrenador del Sevilla FC- y quedarse sólo a un palmo de ser internacional absoluto.

El elegante defensa-líbero del Sevilla de los años setenta y ochenta se forjó en los escalafones inferiores y dio el salto al primer equipo de forma testimonial en la temporada 74/75, curso en el que el equipo ascendió a Primera División. Ya en la campaña 75/76 se hizo un hueco en el primer plantel, aunque no fue hasta la 78/79, de la mano de Luis Cid Carriega, cuando se consolidó en el equipo. Desde entonces, Álvarez fue un fijo hasta su última campaña, 87/88, en la que perdió protagonismo en las alineaciones.

Mariscal del Área

Sus números son incontestables, su clase a la hora de manejar el cuero y el enorme decoro con el que se desempeñaba le convirtieron en uno de los centrales más estilosos de su tiempo, ganándose el apelativo de Mariscal del Área. Sólo una lesión el día antes de un partido en la selección española en La Rosaleda le apartó de debutar con el combinado nacional. Tampoco hizo falta para ser uno de los mejores defensores de los años ochenta y dejar una huella indeleble por su finura y categoría con el balón en los pies. Cuando abandonó el Sevilla FC, Álvarez jugó tres temporadas en el Málaga CF y otras cuatro en el Granada CF, colgando las botas en la 94/95, con 40 años, 20 de ellos en el fútbol de élite.

Tras retirarse, pasó a formar parte del departamento técnico del Sevilla FC, asumiendo labores de segundo entrenador con Joaquín Caparrós y Juande Ramos, con quien logró hasta 5 títulos en quince meses, precisamente lo único que se le resistió como jugador. En la 09/10 asumió el mando del primer equipo tras ser destituido Manolo Jiménez y se proclamó campeón de Copa, derrotando 2-0 al Atlético de Madrid en el Camp Nou. Empezó la siguiente campaña al frente del equipo, pero acabó destituido al poco de arrancar la campaña. Fue técnico 32 partidos.

Siempre sentimiento sevillista

Sus sentimientos fueron siempre sevillistas. En sus inicios, su padre habló con Pepillo, el stuka, y Montes Cabezas decidió hacerle una prueba, que superó. Fue la primera conexión con el club. Firmó contrato con el Sevilla Atlético. Jugaba de interior y fue Santos Bedoya el que lo retrasó como defensa libre. Gran acierto. De ser un centrocampista más pasó a ser un central irrepetible. Años de gran compañerismo y una base de 15-16 jugadores de equipo. Lo mejor, los años de Manolo Cardo, el equipo desplegó buen juego y el premio de jugar dos veces la UEFA. Con Miguel Muñoz refuerza su posición de libero, a un gran nivel de juego, uniendo temple y seguridad. Su condición y textura físicas le hicieron ser uno de los futbolistas más longevos -40 años- terminando en forma y quizá podría haber seguido jugando algún año más.

Álvarez superó a medias su espinita de no jugar con la Roja, tras lesionarse el día antes entrenando. Como queda recogido en el libro El eterno Mariscal, explicó cómo sucedió todo. No fue en la banda el mismo día del partido. La tarde anterior, en el último ensayo, al final del partidillo le da con la punta del pie al suelo... y se lesionó el tobillo. No quiso decir nada en ese momento. Ángel Mur intentó arreglarlo con un vendaje, pastillas y pomadas pero el tobillo no respondió. Álvarez perdió el salto de debutar con España y luego apareció Maceda. Pero su legado futbolístico fue tanto que ha entrado con todo merecimiento en noviembre de 2016 en el selecto club de los elegidos, por ello es el IX Dorsal de Leyenda del Sevilla FC.

Curro Sanjosé, VIII Dorsal de Leyenda
Temporada
2015

Curro Sanjosé, VIII Dorsal de Leyenda

Biografía

Francisco Sanjosé García (Sevilla, 12-11-1952) es el sello de la casta y la lealtad, un racial lateral en el universo sevillista. En su único equipo encarnó la bravura durante 16 temporadas y 373 partidos oficiales. Fue el que más derbis ganó (15 de 20), y sus goles (20) llevan la firma de un Roberto Carlos hispalense. Su lealtad no tuvo medias tintas y su nombre -ya legendario- está cincelado en los anales nervionenses. Fue titular con todos sus entrenadores y a su bravura unió una nobleza admirada por propios y extraños. Llegó a ser internacional olímpico en Montreal 76, aunque nunca le llegó la opción con la absoluta por una inoportuna lesión. No le hizo falta. Con su pundonor y dedicación se ganó el respeto y el reconocimiento del Sevillismo.

Llegó junto a Pablo Blanco al Sevilla, lo cedieron dos temporadas al Alcalá y directamente al Sevilla de Merkel sin pasar por el filial. Debutó de extremo con 17 años (1970) en Copa. Tras lesionarse Manolín Bueno, en un partido contra el Barça debutó en Primera. El alemán Merkel lo puso en órbita con unos entrenos espectaculares de mañana y tarde, fue un adelantado a su tiempo. Curro jugó con Merkel, Georgiadis, Buckingham, Arza, Artigas, Santos Bedoya, Happel, Olsen, Carriega, Miguel Muñoz y Manolo Cardo con el que más disfrutó.

Lateral por casualidad

Sanjosé cuenta que cuando Hita se lesionó, Santos le dijo que tenía que jugar de lateral. Y él se negó: “Pues verás lo que haces, o juegas de lateral o no juegas en el Sevilla”. Entonces, Lora, su gran amigo y otros muchos, le aconsejaron que “interesaba jugar dónde fuera y si te han dicho que tiene cualidades de lateral… juega de lateral”. Bendita la hora de reaccionar a tiempo. Era rápido, iba bien por arriba, le pegaba fuerte al balón y todos lo veían de carrilero. Tras jugar en Tarragona, debutó con Santos en casa ante el Betis ganando 2-1 en un gran partido. La prensa lo recogió, el nuevo lateral izquierdo, y a partir de ahí todo fue asentarse y crecer. Era fuerte, tenía fama de leñero pero no lo era, no entraba a la pierna sino al balón. No lesionó a nadie de gravedad. Con Dani del Athletic Club saltaban chispas. Era valiente y chocaban los dos. Pero fuera del campo se llevaban muy bien y eran amigos.

7º jugador de la historia

Con 373 partidos oficiales es el 7º jugador del Sevilla en la historia. Un orgullo añadido siendo de la cantera. Técnicamente no era mal futbolista y era rápido, así fue internacional juvenil con Santamaría. Lo compararon con Roberto Carlos por su gran pegada al balón y subir la banda. De sus 20 goles, tres son muy recordados: A Miguel Reina, padre de Pepe, le hizo dos goles de categoría, uno en el Barça, 3-1 en casa, eliminándolo de la Copa; y el otro con el Atlético en el Calderón. Parecido al del Betis por la escuadra a Esnaola que supuso el triunfo por 1-0, casi desde el banquillo visitante. Fueron los mejores y a porteros buenos. De sus 15 derbis ganados de 20 jugados supera a Pablo Blanco y Álvarez que jugaron 22 pero ganaron menos.

Cara y cruz, ascenso y no ir al Mundial

Su momento más feliz, el ascenso a Primera, después de tres años malos. Curro se mereció la internacionalidad absoluta en Argentina 78 pero no tuvo suerte. Fue a Montreal 76, con Pulido y otros buenos futbolistas. Ante la Real se partió el brazo. Meses de escayola y placa. Luego, en los últimos minutos de Liga en Bilbao, ya recuperado, en una falta en contra estaba en la barrera, con tan mala suerte que el balón me da en el mismo brazo y se lo vuelve a partir. El Mundial empezaba en dos meses y Kubala tenía en mente llevarlo porque Camacho estaba lesionado de gravedad y no había lateral. Fue De la Cruz. Hubiera sido por edad y gran estado de forma un gran momento para ser mundialista.

Con casi 34 años recibió el último homenaje que dio el club, (salvo el más reciente a Kanouté) por su lealtad a un escudo; no quiso ir a ningún otro sitio. Se retiró y dejó de estar vinculado a otra faceta del fútbol al tener su vida resuelta. La fidelidad y nobleza de Curro Sanjosé fue algo muy loable, más aún cuando a otros no les interesaba seguir entonces por el derecho de retención de los clubes. Fue siempre fiel a su club. Lealtad y casta a toda prueba le granjearon con todo merecimiento -en noviembre de 2015- el VIII Dorsal de Leyenda del Sevilla FC.